Regreso del paraíso

Su voz fue el eco de los pájaros y los murmullos de los árboles y como el sol a las plantas, la dulzura de su voz fue a mi corazón. Aquella interpretación de su alma fue la lágrima que regó la tierra, el vuelo de cientos de cientos de mariposas y las caricias del viento que elevo un sentimiento.

Me transforme en la naturaleza desnuda y fui el sol de la mañana, fui la risa de las hojas al cruce del viento, fui el viento que levanta el vuelo de las mariposas y se convierte en el murmullo de los árboles y que pronuncian mi nombre, mi nombre que cae como semilla a la tierra que quedo en el, en mis ojos y en mis manos, la naturaleza desnuda que fue bendecida por su voz y trajo paz donde había placeres violentos que se consumía vorazmente en el fuego y la pólvora.

Desnuda ante la tierra labrada fui tentada en aquel paraíso a intercambiar lágrimas por canciones a morder y saborear el fruto de la vida para ser desterrada y retornada al paraísos, para amar y desamar, para abrazar y soltar, para retroceder y avanzar, equivocar y acertar, para caer y levantar las alas… el paraíso que ahora traigo en el cuerpo, en mis ojos y en mis manos podría enseñártelo, abrir ese espacio en tu mente de la contaminación de las calles desdibujadas, atestadas por tus agotados pensamientos que te llevan por laberintos interminables. 

Era mi muda invitación antes de que mi voz se convirtiera en estas líneas.

Stephannie.


Imagen tomada de internet

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