Día de invierno.


El frio sobreviene a la lluvia, a su paso embellece los pálidos rostros de los ambulantes extraños. Humeantes son las bocas de los amantes que se refugian en las arboledas. El roció, los restos de lluvia que son las lagrimas perdidas de los enamorados, embellecen cada pequeño pedazo de naturaleza. 

Nuestros pasos se vuelven cómplices de la belleza de un día de invierno y bailan haciendo morse con el universo. 

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