La isla de Manhattan


El placer de un viaje a la isla de Manhattan se hace sorbo a sorbo. La hermosa isla rosada en la desembocadura de mis labios. En la profundidad de sus sensuales aguas se esconde perlas rojas que solo las mujeres saben cómo atraparlas con sus lenguas, mientras que para los piratas nocturnos son tesoros que guardan en el arca de sus bocas como besos de las musas, ellas pueden sostener con la delicadeza de sus manos hasta una isla en sus manos e invitarte a acariciar un Jazz o un Soul con sus caderas y cinturas hasta desvanecerse en el saxo y una copa con unos labios dibujados sean la única evidencia de una noche en la isla de Manhattan.

Stephannie.

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