Mi cielito lindo.
Por Stephannie Castillo No corrí como de costumbre, mis pasos eran cansados y torpes; buscaba entre la multitud alguna sonrisa, pero todas estaban apagadas; resabiados caminaban como si el cuerpo no les perteneciera; todo transcurre cruelmente igual. Sin permitir dejar de percibir las cosas buenas que aparecen por ahí, sin mucho que apreciar entre los autos, el asfalto y tantos cuerpos indiferentes, mis ojos se limpian con los colores del ocaso y del azul infinito del cielo. la noche cae con roció, delicada, humedeciendo corazones solitarios que encuentran su paz mirando a lo lejos un lucero, ese punto de luz donde convergen muchos sueños. Stephannie Castillo.