El Jardín
Un milagro de vida impregna el jardín donde los árboles son testigos de las promesas de amor y de los besos que hacen llover hojarascas. En un instante de luz las flores se abren como si nunca lo volvieran a hacer, obscenas con su exuberante belleza, colores y aromas que recuerdan a una mujer, la madre de la naturaleza, que llora, ama y palpita. La mujer es el guardián de aquel Jardín donde cabalga una mariposa y valiente comanda una legión de sueños, con la esperanza de sembrar amor en la tierra y cosechar a buenos hombres, ella es el inicio y el final. Que no paren de llover hojas mientras existan, que los besos de un hombre no dejen de hacerla estremecer, y la vida les permita acariciarla, olerla y apreciarla en toda su diminuta belleza que esconde; majestuosa en raíces, tallos, hojas, pétalos, ramas y frutos. La naturaleza es como una mujer, sorprende, se transforma, se lamenta, se enfurece y al final demuestra que sus desbordantes ríos, sus esculpidas montaña...