Brújula
Él llego con la tormenta, el destino lo convirtió en su complice de aventuras. Él estaba detrás de las ventanas que usa solo para ocultar el paso de los días difíciles. Al despejarse las nubes de la incertidumbre, regresaron las puestas de sol y con ella las tardes con la puerta del corazón abierta, mientras ella juntaba algunos pedazos aquel forastero, él le enseñaba a manejar en el laberinto de las emociones.
Despertó el alma de ella regalándole momentos mágicos; hasta que comenzó de nuevo la lluvia y antes de empezar a bailar con su cerebro, soltó su mano, tomo la brújula abriéndose paso entre recuerdos, algunas promesas, recordó la vida que tenia y dejo el laberinto atrás.
Guardaron los besos y los lugares, apagaron las luces y volvieron a las vidas que recodaban. A pesar del calor del verano, de vez en cuando pasa un invierno en el corazón de ella y ve cómo las mariposas de la primavera se posan en su mente recordando la brújula de aquel forastero que la guió por los caminos difíciles de esas tardes sin sol.

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