El árbol de la vida
Dedicado a un gran amigo, un hermano...
Nuestras vidas fueron interrumpidas por un trueno que partió nuestras vidas en dos, toda la vida nos pasó frente a los ojos aquella tarde de octubre, en la habitación blanca e inmaculada de la unidad de cuidados intensivos para arboles (UCIA). Ese día vimos caer el sol entre el espesor de edificios y junto con el toda esperanza de ver levantarse a lo que fue por muchos años un gran roble; ese día y los siguientes llovió, llovieron lágrimas de sus seres queridos que lo vieron crecer, los que fueron sus semillas, a quienes les dio sombra, a quienes les dio un poco de su vida para que sobrevivieran en la sequía; sus hojas cayeron por toda la habitación y vino el silencio.
la naturaleza de la vida es cambiar y a pesar de que ya no vive entre nosotros en esta selva de cemento, vive en nosotros; cierro los ojos dibujando con luces sus fuertes raíces, su inconmensurable madera que se extiende a lo largo de sus ramas que terminan en sus frondosas hojas. Sin duda alguna un árbol noble que nos enseñó sobre la resiliencia para un mundo hostil, que a pesar de su grandeza natural que todos querían alcanzar, procuró la humildad para que todos quisieran estar cerca de él.
la naturaleza de la vida es cambiar y a pesar de que ya no vive entre nosotros en esta selva de cemento, vive en nosotros; cierro los ojos dibujando con luces sus fuertes raíces, su inconmensurable madera que se extiende a lo largo de sus ramas que terminan en sus frondosas hojas. Sin duda alguna un árbol noble que nos enseñó sobre la resiliencia para un mundo hostil, que a pesar de su grandeza natural que todos querían alcanzar, procuró la humildad para que todos quisieran estar cerca de él.

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